Felicitemos y reconozcamos a los que hacen, se mueveny trabajan por sacar a su empresa adelante, frente a los que se quedan a “esperar” que las cosas cambien y mejoren por miedo a adoptar medidas poco populares.
Parece increíble que, con la que está cayendo, todavía haya empresarios que prefieren “aguantar”, frente a quienes deciden tomar medidas, muchas de ellas ingratas, desagradables e impopulares, pero que pueden conducir a la supervivencia de la empresa, y todo ello por el miedo al “qué dirán” o por la creencia de que de adoptarlas se van a perder posibles contratos futuros, ya que seremos una empresa “no recomendable”.
La falta de cultura empresarial y la consideración de que el empresario que fracasa o que pasa por dificultades es un perdedor sigue campando a sus anchas. El hecho de que una empresa presente un ERE o se encuentre inmersa en un concurso de acreedores, o solicite unas ayudas conocidas como “ayudas a las empresas en crisis”, no es en absoluto (o no debería ser) un descrédito para el empresario sino todo lo contrario. Detrás de la dura decisión de presentar un ERE o un concurso de acreedores o una ayuda hay:
1º.- Un reconocimiento de una situación de dificultad económica
2º.- Una decisión y apuesta por salir de esa situación de crisis
3º.- Un plan de negocio a futuro, una apuesta por el cambio, una decisión por QUERER salir adelante cambiando la forma de hacer las cosas, el modelo de negocio o lo que sea necesario con el afán de que la empresa siga existiendo, no sobreviviendo.
Tenemos ejemplos, y muchos, de empresas que han salido adelante a pesar de las dificultades. El verdadero espíritu emprendedor se ve ahí. Si en el ámbito personal valoramos a las personas que son capaces de afrontar los problemas y las dificultades y a las que han sabido superarlos ¿porqué no ocurre lo mismo en el ámbito empresarial?.
La situación de crisis actual de muchas empresas obedece no sólo a causas externas (caída del consumo, falta de crédito, burbuja inmobiliaria, etc…), también puede obedece a causas internas, puede haber habido una mejor o peor gestión del negocio, una falta de previsión de lo que en el entorno sucedía, etc..
Lo que está claro es que el verdadero empresario va a hacer todo lo posible por salir de esa situación de crisis: poco podrá actuar para que las circunstancias externas cambien, pero sí puede hacer, y mucho, para adaptar su empresa a la nueva situación, adaptar su modelo de negocio al nuevo entorno económico, buscar nuevas oportunidades, cambiar su forma de gestionar, utilizar los instrumentos legales puestos a su alcance para salir de esa situación (ERE, ayudas, etc.), en definitiva, se trata de HACER, porque el que ACTÚA seguro que tiene más posibilidades de salir adelante del que espera a que el entorno cambie y les sea más favorable.
¿Debe adaptarse el entorno a nosotros o nosotros al entorno? No hace falta que responda, verdad?
Por eso termino como he comenzado, mi ENHORABUENA y RECONOCIMIENTO a todas aquellas empresas y a todos los empresarios y directivos que han tenido la valentía de actuar y luchar por su empresa.
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